domingo, 1 de diciembre de 2019

La niña de 8 años que estudia dos carreras y es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio


Adhara Pérez fue elegida por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México. Sufre del síndrome de Asperger pero es una de las personas más inteligentes del planeta.
La niña de 8 años que estudia dos carreras, es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio
  La niña de 8 años que estudia dos carreras y es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio
Adhara Pérez es una de las personas más inteligentes del mundo, pero a pesar de esta condición fue víctima de bullying en su colegio. La niña de ocho años sufre del síndrome de Asperger pero cuenta con un coeficiente intelectual de 162 puntos, superior al de Albert Einstein y Stephen Hawking, ambos tenían 160.
La pequeña fue diagnosticada con esta enfermedad relacionada con el autismo cuando tenía tres años. Este síndrome es un trastorno neurobiológico que afecta la capacidad de socializar y comunicarse correctamente.
Por el origen humilde de su familia, Adhara asistía a una escuela para niños comunes en donde le costó relacionarse con ellos por su condición y fue víctima de bullying de sus compañeros que no entendían su actitud hacia ellos.
A Adhara solo le interesaban temas relacionados con el espacio y se la pasaba todo el día enfocada en eso por lo que sus compañeros la maltrataban. Además sus profesores la apartaron por su falta de interés en las materias comunes.
"Cuando estaba escolarizada, me mandaban notitas y mensajes porque se quedaba dormida. Decían que no tenía ganas. Pero yo en casa veía que se sabía la tabla periódica. Desde chiquita sabía álgebra. Yo creo que se sentía aburrida", expresó Nallely Sánchez, madre de la niña a Infobae.
"Sí, me aburría mucho", explicó la niña que pasaba su tiempo dibujando agujeros negros durante las clases.
La madre buscó ayuda cuando fue testigo de un fuerte episodio de bullying en contra de su hija: "Una tarde fui a firmar el boletín y vi que Adhara estaba jugando en una casita y la encerraron. Y empezaron a decirle: ‘¡Rara, rara!’, y le comenzaron a pegar en la casita. Entonces yo dije, no quiero que sufra. Y ella me decía que no quería ir a la escuela, y cayó en una depresión muy fuerte".
Nallely decidió llevar a la niña a terapia y allí le recomendaron que acudiera al Centro de Atención al Talento (CEDAT). Tras una evaluación de parte de los especialistas se encontró que Adhara tenía un coeficiente de 162, muy por encima de un superdotado que es de más de 130.
En esta escuela especializada,  la brillante niña terminó la primaria a los cinco años y el bachillerato a los ocho pero por el alto costo de la matrícula debió finalizar sus estudios de colegio en uno tradicional.
Ahora, la niña estudia dos carreras universitarias a distancia Ingeniería Industrial en Matemáticas en UNITEC e Ingeniería en Sistemas por CNCI.
La pequeña también recibe asesorías de una profesora de la UNAM sobre cálculo avanzado y clases de inglés preparándose para estudiar en la Universidad de Arizona, que le ofreció una ayuda con pasajes y alojamientos pero no el valor de la matrícula por lo que su familia busca ayuda para que pueda seguir sus estudios allí.
El gran objetivo de la niña es ayudar a que los humanos puedan colonizar otro planeta. "Me gusta la Tierra porque podemos sobrevivir. Y quiero ir al espacio a colonizar Marte", concluyó la pequeña más inteligente que Einstein.
Nota,Documento publicado en semana.com


Así funciona el cerebro de Laurent Simons, el niño genio que se graduará de la universidad a los 9 años



El joven belga marcó un récord mundial: con menos de diez años se convertirá en el estudiante más joven del mundo en graduarse . ¿Qué hace excepcionales a estos cerebros? La ciencia ya tiene varios indicios.
Laurent Simons, 9 años / En el futuro quiere investigar sobre órganos artificiales y, eventualmente, desarrollar un cuerpo entero en su propio laboratorio. Muchas universidades en Estados Unidos están interesadas en él. Foto: Afp

Laurent Simons se ha convertido en una sensación mundial. En uno de sus tantos videos en YouTube aparece ante un periodista con su investigación en la Universidad Tecnológica de Eindhoven, donde está a punto de graduarse como ingeniero eléctrico. Es un circuito computacional que replica una función del cerebro que consiste en “juntar neuronas y hacer conexiones entre ellas para ver la reacción que tienen frente a una medicina”, explica el estudiante. Simons ha cautivado la atención de los principales medios del mundo por haberlo logrado a su edad: el belga, radicado en Ámsterdam, tiene 9 años y sería el estudiante más joven del mundo en graduarse. Hizo el bachillerato en un año y terminó la carrera universitaria –que a todos les toma tres años completar– en tan solo nueve meses. Ahora estudiará medicina, pero antes quiere unas vacaciones para hacer cosas de niños: divertirse con videojuegos y correr con su perro.

Según algunos estudios, la mayoría de las personas tienen 100 puntos de coeficiente intelectual (CI). Los extremos son muy raros: dos de cada 100 tienen menos de 70 o más de 135. Cada vez que se alejan de ese promedio el porcentaje se reduce. Simons se ubica en el extremo superior con un CI de más de 140. Ese número es inalterable. La única manera sería que sufriera un trauma cerebral. Simons, por lo tanto, es un genio. Estos niños generan fascinación, a veces envidia, y, sobre todo, curiosidad. La mayoría quiere saber qué secretos guarda su cerebro excepcional.
La ciencia ha avanzado en esa búsqueda y encontró que la genialidad está lejos de ser algo concreto que se puede señalar, sino más bien una mezcla compleja entre genética y ambiente. Es, sin duda, un rasgo hereditario, aunque eso no significa que los hijos de genios también lo sean. “50 por ciento de las diferencias en inteligencia se deben a la genética”, dice Robert Plomin, uno de los grandes investigadores en el tema. En sus estudios con niños adoptados ha observado que el CI de los hijos se acerca más al de los padres biológicos que al de los acogidos.
Foto: Srinivasa Ramanujan (1887-1920) / Sin formación en matemáticas y a pesar de su pobreza, a los 14 años recibió premios al mérito matemático. Al graduarse de bachiller en 1904, su profesor dijo que merecía más que la máxima nota. 
A pesar de lo anterior, los científicos no han podido encontrar cuál gen marca la genialidad. Identificaron más de 500, cuyo efecto combinado convierten a estas personas en fuera de serie, pero cada uno de ellos por aparte produce una influencia minúscula en ese resultado. Además, los genes tienen un peso, pero también juega un papel importante el ambiente, y ambas variables interactúan a veces de manera azarosa.
La genética da el plano y establece los límites, pero el ambiente determina hasta dónde se desarrolla la persona dentro de esos límites. La mejor comparación es la altura, un rasgo que también se hereda, pero que solo llega a todo su potencial si el niño come bien y hace ejercicio.
  • Hay factores que bajan el CI, como el poco yodo en la dieta, el plomo de la gasolina y las infecciones parasitarias. Pero otros no son tan obvios y, por ello, difíciles de identificar. Un estudio con gemelos hecho por Plomin mostró que, exceptuando los casos de abuso y negligencia, un ambiente familiar tiene un pequeño efecto en la habilidad cognitiva. Por eso no cree que el estilo de crianza importe tanto como la suerte: que un niño de estos crezca en un ambiente rico y estimulante como la Italia renacentista o en Silicon Valley hoy.

oto: Terence Tao (1975) / Este estadounidense mostró desde chico gran habilidad para los números. A los 9 años alcanzó 760 puntos en la sección de matemáticas de la prueba SAT, se graduó de su pregrado y maestría a los 16, y hoy, a sus 44, trabaja en UCLA.
Pero otros dicen que la casa importa. Terence Tao, de 44 años, uno de los matemáticos más relevantes ahora (asistía a cursos universitarios a los 9 años), tuvo en su niñez un espacio con libros y juegos, que ayudaron a desarrollar su mente curiosa. Los expertos han encontrado una correlación entre el número de palabras que los padres usan en casa hasta los 3 años, lo que indica que los hijos de aquellos que son universitarios pueden escuchar alrededor de 4 millones de palabras, muchas más que niños de escasos recursos. Un ambiente socioeconómico alto, por lo tanto, ayuda al genio a tener más oportunidades educativas. Pero al final, dice Plomin, “Son los factores idiosincráticos los que hacen la diferencia, como que un niño se enferme; pero aun en estas circunstancias, los genios tienden a regresar a su trayectoria genética”.


Muchos padres creen que sus hijos son fuera de serie, pero eso es amor. Los genios en realidad sobresalen por tres características básicas. La primera: empiezan a mostrar una sabiduría increíble en idiomas, matemáticas, música u otra materia, y progresan más rápida y fácilmente en ella que los de su edad. Un ejemplo es Wolfgang Amadeus Mozart, quien a los 5 años ya componía muy complejas obras musicales.

La segunda es que obtienen esa sabiduría por ellos mismos, sin necesidad de que sus padres pasen largas noches enseñándoles teoremas y fórmulas o notas musicales. Forzarlos a leer a Nietzsche no va a volver genio a un niño de 5 años, señalan expertos de Mensa, el club de los genios, pues sencillamente estos no se hacen. Por el contrario, ellos desde muy temprano parecen entender el mundo a su alrededor, nunca paran y siempre persiguen altos estándares. Por eso, Lyn Kendall, de Mensa en Gran Bretaña, dice que son determinados desde muy chiquitos. “Es como si pusieran a alguien de 18 en el cuerpo de un bebé”.
La tercera es que se obsesionan con un área de interés y, por tanto, sienten un afán por dominar esa materia. Es el caso del matemático Srinivasa Ramanujan, quien antes de cumplir 10 años, en noviembre de 1897, ya había pasado sus exámenes de primaria en inglés, geografía y aritmética, con las mejores calificaciones. A los 11 tenía el conocimiento matemático de un universitario, y a los 13, luego de leer un libro de trigonometría avanzada, descubrió teoremas sofisticados por su cuenta. Esa determinación es clave. “La diferencia entre dos físicos talentosos, uno de los cuales gana un Premio Nobel y el otro no, es su voluntad de triunfar”, dice Kendall.
Foto: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) / A los 5 años ya componía obras, y a los 6 tocaba el clavicordio, el violín y el clavecín. Tenía una memoria prodigiosa y una capacidad asombrosa para improvisar melodías.
Todo esto llenaría de orgullo a cualquier padre. Pero las investigaciones muestran que en las familias de genios hay mucha ansiedad y estrés. Los principales desafíos para los progenitores son cómo cultivar ese desarrollo intelectual y, a la vez, lidiar con el aspecto social de tener un niño de 9 años que no quiere jugar con otros de su edad, sino descubrir ecuaciones matemáticas.
Por esto, en muchas ocasiones son víctimas de bullying, como sucede con Adhara Pérez, la niña mexicana de 8 años con un CI de 162, mayor al de los genios Albert Einstein y Stephen Hawking, que tenían cada uno 160. Ella padeció burlas e intimidaciones en primaria por culpa de su evidente inteligencia para el cálculo y las matemáticas.
Estos niños sufren de desarrollo asincrónico, pues sus mentes mejoran rápidamente ciertas habilidades, como el control para aprender palabras nuevas, patrones y números. Pero no otras como las que controlan las emociones. El mismo Einstein decía que a pesar de ser tan famoso se sentía muy solo.
  • Ante esto, los padres se debaten entre cambiarlos a cursos superiores, con el riesgo de que tengan problemas de socialización, o dejarlos con los de su edad, con lo cual podrían perder esa capacidad de aprender más rápido. Los expertos aconsejan matricularlos en programas especializados para ellos, como los que ofrecen algunas universidades, donde pueden tomar clases con los grandes, pero también tener actividades sociales con menores de su edad.
La triste realidad es que no todos los niños genios brillan de adultos. Son superdotados perdidos que no se detectaron a tiempo y, en consecuencia, no tuvieron el estímulo ni la preparación en relaciones interpersonales para triunfar en estas condiciones. No es el caso de Simons, que se prepara para obtener su segundo título y ya piensa en su Ph. D. 
Nota;Documento publicado por Semana.com el día 1 de diciembre de 2019 de  gran Importancia para la Educación de Nuestros hijos.











martes, 9 de abril de 2019

Aprenda a cultivar nuevas neuronas para su cerebro Estudios demuestran que las neuronas pueden nacer toda la vida gracias a actividades sencillas.



Documento publicado el eltiempo.com


Neuronas

Siempre se ha conocido que la edad y algunos hábitos como el consumo de alcohol, ingerir una dieta inadecuada o los golpes en la cabeza pueden matar las neuronas del cerebro, tanto que el neurólogo Gustavo Castro dice que esto se traduce en pérdida de funciones e, incluso, de capacidades mentales que por lo general se consideran normales.
Sin embargo, no todo es muerte y destrucción dentro del cráneo humano, porque en los adultos también nacen neuronas nuevas, un fenómeno que Castro describe como neurogénesis.
Formación que sigue
José Esteban García, neurofisiólogo clínico, dice que durante muchos años se dio por cierto que el cerebro humano es un órgano que se desarrolla solo durante las primeras etapas de la vida y que al llegar a la adultez frena sus cambios y queda estático, y que los únicos cambios que se consideran posibles en el sistema nervioso están relacionados con pérdida de células.

Pero esto carece de rigor, dice el especialista, pues se ha demostrado que el cerebro se sigue formando una vez queda atrás la niñez, y se ha comprobado que en una zona llamada hipocampo (cerca de las cavidades en donde se aloja el líquido cefalorraquídeo) nacen neuronas que pueden aparecer en cualquier momento. Asimismo, que, un poco más maduras, pueden migrar hacia otras partes del encéfalo, “algo que para muchos continúa siendo inexplicable”, dice García.

Esto, en palabras de Castro, es la neurogénesis, que por ocurrir a nivel microscópico y de manera insensible es un fenómeno muy difícil de estudiar, y más en un cerebro vivo. “Aunque este proceso ocurre en personas adultas, aún no se sabe muy bien qué lo induce ni para qué sirve exactamente”, afirma Castro.

Frente a esto, García responde que este nacimiento celular tiene un papel muy importante en la llamada plasticidad cerebral, la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse a nuevas experiencias y cambiar con el tiempo.
De hecho, la médica rehabilitadora Olga Lucía Estrada asegura que en los procesos de recuperación de funciones después de daños cerebrales se cree que estas nuevas neuronas permiten los procesos de rehabilitación.

Por su parte, el psiquiatra Rodrigo Córdoba apunta que estas neuronas nuevas en el hipocampo al parecer mejoran la capacidad para relacionar el pasado y el presente de las personas y proporcionar capacidad para adaptarse mejor a un entorno nuevo, tomando como base situaciones anteriores.

En otras palabras, dice Córdoba, permiten que las experiencias pasadas sean algo así como predictoras del futuro, para lo cual el hipocampo juega un papel muy importante. “Es como tener en la memoria recuerdos que las neuronas nuevas retoman de manera útil, para la vida presente”, explica el psiquiatra.
Combinaciones infinitas
En el campo de la rehabilitación, sigue Estrada, la plasticidad cerebral permite combinaciones infinitas a partir de las señales que se envían unas a otras, en donde las neuronas nuevas compensan en gran medida las que se han muerto, lo que le da a los individuos la posibilidad de recuperar funciones como si fuera una adaptación a condiciones nuevas.

Pero García también señala que estas neuronas que nacen no sirven solo para procesar experiencias nuevas, porque, al parecer, también influyen sobre los cambios que puede experimentar un organismo en tiempo real.

Se ha visto, por ejemplo, que algunas situaciones pueden favorecer el nacimiento de neuronas, como el ejercicio regular y la exposición a entornos cognitivamente estimulantes, lo mismo que las conductas orientadas hacia objetivos concretos, factores que deberían ser reconocidos como amigables y ponerlos en práctica todas las personas y en todas las edades.

Castro concluye que en ese contexto también se ha visto que el estrés, la vida sedentaria y la privación del sueño frenan la aparición de neuronas nuevas.
Hasta los 90 años
Un estudio publicado esta semana en Nature Medicine confirmó que la creación de nuevas neuronas se mantiene hasta los 90 años, mucho más en una región especializada llamada giro dentado.

Estos hallazgos, dice Castro, abren una ventana de esperanza a personas con enfermedades como el alzhéimer y, además, permiten hacer pronósticos específicos y desarrollar técnicas para retrasar o prevenir males que afectan a millones de personas en el mundo.
Cómo ‘producir’ neuronas nuevas
  1. Dormir bien. El sueño en cantidades suficientes (no menos de siete horas diarias) condiciona la eliminación del cansancio y la tensión emocional, elementos que favorecen el bienestar cerebral.
  2. Ejercicio regular. La actividad física moderada (30 minutos diarios) estimula la síntesis de hormonas amigables que inducen el crecimiento celular.
  3. Menos estrés. Divertirse, separarse de actividades negativas y reír más promueven el crecimiento de nuevas conexiones neuronales y con ellas la repoblación celular, cuando esta sea deficiente.
  4. Aléjese de ambientes negativos. Las relaciones interpersonales gratas, la buena comunicación y los entornos amistosos requieren de condiciones adaptativas que empujan el nacimiento de nuevas células.
  5. Ambientes cognitivos saludables. Estimular la mente a través de la lectura, la diversión, escuchar música, la solución de problemas simples y estimular la memoria privilegian la aparición de nuevas células.
  6. Objetivos realistas. Las actividades orientadas hacia resultados concretos y alcanzables exigen procesos de adaptación frente a los cuales el cerebro a nivel del hipo campo responde con el nacimiento de nuevas neuronas.
  7. Por último. No hay que olvidar que estas recomendaciones son fáciles de seguir, pero que estimulan procesos automáticos muy complejos en su cerebro.