martes, 15 de septiembre de 2015

Diez consejos para mejorar la memoria


Dos de las mentes más entrenadas en Latinoamérica explican cómo ejercitarla a diario.

Es necesario crear estímulos que fortalezcan las conexiones neurales.




La memoria es una de las llamadas funciones cerebrales superiores y aunque existen diferentes tipos, no es un patrimonio exclusivo de los humanos. Por otro lado, a veces la gente solo relaciona el término con tareas comunes como recordar nombres, fechas, números de teléfono o incluso, dónde dejaron las llaves. De ahí que cualquier falla en estos procesos sea motivo de preocupación y de presunción de males mayores.
Aunque el tema de la memoria merece análisis más profundos, vale la pena saber que esta función se puede entrenar y que con disciplina se pueden alcanzar niveles asombrosos de recordación.

Juan Pablo Duque (récord sudamericano de memoria modalidad número PI) y David Cantor (récord nacional de memoria orear modalidad cartas de naipe), considerados como unas de las mentes más entrenadas de Latinoamérica, nos dicen que sí es posible entrenar la memoria y mejorar la atención y la concentración.
De ellos son estos diez consejos para impactar en las neuronas y mejorar la capacidad natural de memorizar.
Ejercítese antes de dormir
Recorrer los pasos es uno de los ejercicios más prácticos que requieren mayor concentración y ejercitación, de un alto porcentaje de nuestro cerebro. La idea consiste en tratar de recordar todo lo que se realizó durante el día, antes de acostarse a dormir, desde la cosa más insignificante, ¿qué comió al almuerzo?, hasta información más compleja como recordar cuántas personas se encontró en el día (nombres, caras), esto hasta convertirlo en un hábito de ejercicio diario.
¿Cómo memorizar un nombre de una persona? “¡Ah!, sí, conozco su cara, pero no acierto con el nombre”. ¿Le suena familiar?, pues bien, con esta recomendación lo que se busca es que deje de pasar por la pena de usar denominaciones como 'señor', 'amigo', 'vecino', 'sumercé', y no llamarlas por el nombre verdadero. Lo primero que debe hacer es escuchar con atención cuando le presenten una persona, puesto que en ocasiones se cree que con solo dar la mano y responder “encantado de conocerlo”, ya se memorizó el nombre con toda exactitud.
Como sugerencia, si no entendió bien el nombre, ¡asegúrese de haber oído bien cómo se llama la persona que le presentan!Cuando tenga el nombre claro, haga una asociación con alguien que ya conoce o con un personaje famoso, por ejemplo: 'Juan Pablo' es un nombre muy común y por lo mismo se olvida más rápido, entonces lo puede asociar con el papa 'Juan Pablo II' o con 'Juan Pablo Montoya'.
Use su mano no dominante
Utilice la mano que no es dominante para realizar diferentes actividades diarias: si es zurdo use la derecha y si es diestro use la izquierda. Empiece en algo tan básico como tomar sopa o cambiar el reloj de mano, después aumente la complejidad en accionescomo cepillarse los dientes o enjabonarse, hasta llegar a utilizar el ratón del computador y poder escribir con la mano no dominante.
Gimnasia cerebral
En cuanto a la gimnasia cerebral, primero hay que definir el término acotación: “Son ejercicios que, coordinados y combinados, ayudan a ejercitar nuestros hemisferios cerebrales”, de tal forma que si realiza movimientos con su cuerpo, va creando una conexión interhemisférica en donde según el grado de complejidad, es mayor la ejercitación cerebral.
Cambie rutas
De ahora en adelante vaya al trabajo, lugar de estudio o sitios que normalmente frecuenta utilizando una ruta diferente a la habitual, así tenga que utilizar un medio de transporte diferente para movilizarse. Esto hará que su cerebro se impacte y tenga que crear nuevas conexiones neuronales, con las nuevas rutas que empiece a crear para ir a los diferentes sitios de destino.
Curiosée en el transporte público
La próxima vez que se suba al transporte público trate de observar a las personas, después enumérelas y clasifiquelas en grupos diferentes. Empiece con algo sencillo como: ¿cuántas personas están sentadas y cuantas de pie? Esto hará que se entrene en la capacidad de atención y concentración, a la vez que hará gimnasia cerebral mediante cálculos matemáticos sencillos de suma; verá que cada vez se le facilitarán más las operaciones matemáticas, y lo hará a mayor velocidad. Otros tipos de agrupación posible son:
¿Cuántos hombres y mujeres hay?
¿Cuántos están durmiendo?
¿Cuántos van elegantes e informales?
¿Cuántos van hablando o utilizando su teléfono celular?
¿Cuántos van escuchando música?

Cambia las rutinas
Haga cosas diferentes. Oblíguese a salir, conocer y charlar con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías. Experimente lo inesperado, use las escaleras en lugar del ascensor, salga al campo si vive en la ciudad o salga a la ciudad si vive en el campo.Trate de utilizar sus sentidos cuando cambie sus rutinas, esto hará que mejoren sus memorizaciones futuras.
Identifique las monedas
Ponga en su bolsillo varias monedas de diferentes denominaciones y al introducir la mano tome una e identifique de qué denominación es; al sacarla del bolsillo revise si era correcta o no la respuesta y continúe así con todas las monedas.
Ojos cerrados
Con los ojos cerrados realice actividades cotidianas como vestirse o bañarse, verá cómo notará más texturas y experimentará sensaciones que nunca antes había percibido.
Cambie las cosas de lugar
Si sabe dónde está todo quiere decir que el cerebro construyó un mapa mental de la ubicación de las cosas de la casa, por lo cual cambie las cosas de lugar para que el cerebro tenga que crear este nuevo mapa mental y así  desarrolle nuevas conexiones neuronales. Por ejemplo, cambie el lugar de la caneca de la basura, verá la cantidad de veces que tirará el papel al viejo lugar, o cambie de lugar la mesa de noche y los productos de aseo que usa diariamente.
Artículo publicado en eltiempo.com
Carlos F. Fernández
Asesor médico de EL TIEMPO





martes, 8 de septiembre de 2015

¿Por qué somos la especie más inteligente?


Un cambio elemental en la proteína PTBP1 es responsable de que las neuronas creen nuevas neuronas.


Un pequeño cambio molecular en una proteína, a lo largo de toda la evolución.



Con este título, los investigadores de la Universidad de Toronto referencian un nuevo estudio donde hablan sobre la clave que habría hecho del hombre el animal más inteligente del planeta: un pequeño cambio molecular en una proteína, a lo largo de toda la evolución. Tan simple y con tantas consecuencias a su vez.
En la investigación, publicada recientemente en la revista 'Science', Benjamin Blencowe y sus colegas parecen haber dado con la clave del origen de la inteligencia humana: un cambio elemental en la proteína PTBP1, responsable de estímulo para que las neuronas creen nuevas neuronas.

Esto podría haber ocurrido progresivamente durante la evolución del cerebro de los mamíferos para convertir el humano en el más complejo entre los vertebrados.
Normalmente un cerebro más grande implica mayor complejidad. El cerebro humano es muy distinto al de una rana, pero ahora se sabe que existe un gran repertorio de genes similares para la construcción de este órgano en ambas especies. La duda en este caso es ¿cómo es posible que un número similar de genes genere tantos cerebros de diferente tamaño y complejidad?
Para responder a esta pregunta, Blencowe y sus colegas han apuntado al 'splicing' (corte y empalme) alternativo, un proceso por el cual los productos genéticos se ensamblan formando proteínas, y donde los exones (fragmentos genéticos) se barajan dando lugar a diferentes formas proteicas. Algunos de estos fragmentos pueden faltar y no ser necesarios cuando la proteína se ha formado totalmente.
En otras palabras, el 'splicing' alternativo permitiría a las células crear varias proteínas diferentes a partir de un único gen, por lo que el número de dichas proteínas suele superar en gran medida al número de genes. Esto se produce como forma de adaptación de una célula para adquirir diferentes funciones en un organismo, y también explicaría cómo un mismo grupo de genes, o una cantidad similar de ellos, ha podido dar lugar a los diferentes tipos de cerebros existentes.
En el caso del estudio, en este proceso entraría en juego una de estas proteínas, la PTBP1, común a todos los vertebrados. Además, existiría una segunda versión de ella mas corta, capaz de desencadenar nuevos eventos moleculares para que una célula se convierta finalmente en una neurona.
De hecho, durante el estudio se diseñaron células de pollo (de ahí el título) con versiones cortas de PTBP1, dando lugar a eventos de 'splicing' alternativo como sucedería en un mamífero. En otras palabras, la segunda versión de la proteína PTBP1 sería un interruptor de creación neuronal, dando lugar a la complejidad y tamaño del cerebro humano tal y como lo conocemos.
Aún queda mucho por investigar al respecto, pues como bien dicen los científicos responsables del descubrimiento, esto tan solo es la punta del iceberg de todos los cambios moleculares que han contribuido a nuestra compleja evolución.
Documento publicado en Eltiempo.com ( muy interesante)