domingo, 1 de diciembre de 2019

La niña de 8 años que estudia dos carreras y es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio


Adhara Pérez fue elegida por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México. Sufre del síndrome de Asperger pero es una de las personas más inteligentes del planeta.
La niña de 8 años que estudia dos carreras, es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio
  La niña de 8 años que estudia dos carreras y es más inteligente que Einstein, pero sufría bullying en el colegio
Adhara Pérez es una de las personas más inteligentes del mundo, pero a pesar de esta condición fue víctima de bullying en su colegio. La niña de ocho años sufre del síndrome de Asperger pero cuenta con un coeficiente intelectual de 162 puntos, superior al de Albert Einstein y Stephen Hawking, ambos tenían 160.
La pequeña fue diagnosticada con esta enfermedad relacionada con el autismo cuando tenía tres años. Este síndrome es un trastorno neurobiológico que afecta la capacidad de socializar y comunicarse correctamente.
Por el origen humilde de su familia, Adhara asistía a una escuela para niños comunes en donde le costó relacionarse con ellos por su condición y fue víctima de bullying de sus compañeros que no entendían su actitud hacia ellos.
A Adhara solo le interesaban temas relacionados con el espacio y se la pasaba todo el día enfocada en eso por lo que sus compañeros la maltrataban. Además sus profesores la apartaron por su falta de interés en las materias comunes.
"Cuando estaba escolarizada, me mandaban notitas y mensajes porque se quedaba dormida. Decían que no tenía ganas. Pero yo en casa veía que se sabía la tabla periódica. Desde chiquita sabía álgebra. Yo creo que se sentía aburrida", expresó Nallely Sánchez, madre de la niña a Infobae.
"Sí, me aburría mucho", explicó la niña que pasaba su tiempo dibujando agujeros negros durante las clases.
La madre buscó ayuda cuando fue testigo de un fuerte episodio de bullying en contra de su hija: "Una tarde fui a firmar el boletín y vi que Adhara estaba jugando en una casita y la encerraron. Y empezaron a decirle: ‘¡Rara, rara!’, y le comenzaron a pegar en la casita. Entonces yo dije, no quiero que sufra. Y ella me decía que no quería ir a la escuela, y cayó en una depresión muy fuerte".
Nallely decidió llevar a la niña a terapia y allí le recomendaron que acudiera al Centro de Atención al Talento (CEDAT). Tras una evaluación de parte de los especialistas se encontró que Adhara tenía un coeficiente de 162, muy por encima de un superdotado que es de más de 130.
En esta escuela especializada,  la brillante niña terminó la primaria a los cinco años y el bachillerato a los ocho pero por el alto costo de la matrícula debió finalizar sus estudios de colegio en uno tradicional.
Ahora, la niña estudia dos carreras universitarias a distancia Ingeniería Industrial en Matemáticas en UNITEC e Ingeniería en Sistemas por CNCI.
La pequeña también recibe asesorías de una profesora de la UNAM sobre cálculo avanzado y clases de inglés preparándose para estudiar en la Universidad de Arizona, que le ofreció una ayuda con pasajes y alojamientos pero no el valor de la matrícula por lo que su familia busca ayuda para que pueda seguir sus estudios allí.
El gran objetivo de la niña es ayudar a que los humanos puedan colonizar otro planeta. "Me gusta la Tierra porque podemos sobrevivir. Y quiero ir al espacio a colonizar Marte", concluyó la pequeña más inteligente que Einstein.
Nota,Documento publicado en semana.com


Así funciona el cerebro de Laurent Simons, el niño genio que se graduará de la universidad a los 9 años



El joven belga marcó un récord mundial: con menos de diez años se convertirá en el estudiante más joven del mundo en graduarse . ¿Qué hace excepcionales a estos cerebros? La ciencia ya tiene varios indicios.
Laurent Simons, 9 años / En el futuro quiere investigar sobre órganos artificiales y, eventualmente, desarrollar un cuerpo entero en su propio laboratorio. Muchas universidades en Estados Unidos están interesadas en él. Foto: Afp

Laurent Simons se ha convertido en una sensación mundial. En uno de sus tantos videos en YouTube aparece ante un periodista con su investigación en la Universidad Tecnológica de Eindhoven, donde está a punto de graduarse como ingeniero eléctrico. Es un circuito computacional que replica una función del cerebro que consiste en “juntar neuronas y hacer conexiones entre ellas para ver la reacción que tienen frente a una medicina”, explica el estudiante. Simons ha cautivado la atención de los principales medios del mundo por haberlo logrado a su edad: el belga, radicado en Ámsterdam, tiene 9 años y sería el estudiante más joven del mundo en graduarse. Hizo el bachillerato en un año y terminó la carrera universitaria –que a todos les toma tres años completar– en tan solo nueve meses. Ahora estudiará medicina, pero antes quiere unas vacaciones para hacer cosas de niños: divertirse con videojuegos y correr con su perro.

Según algunos estudios, la mayoría de las personas tienen 100 puntos de coeficiente intelectual (CI). Los extremos son muy raros: dos de cada 100 tienen menos de 70 o más de 135. Cada vez que se alejan de ese promedio el porcentaje se reduce. Simons se ubica en el extremo superior con un CI de más de 140. Ese número es inalterable. La única manera sería que sufriera un trauma cerebral. Simons, por lo tanto, es un genio. Estos niños generan fascinación, a veces envidia, y, sobre todo, curiosidad. La mayoría quiere saber qué secretos guarda su cerebro excepcional.
La ciencia ha avanzado en esa búsqueda y encontró que la genialidad está lejos de ser algo concreto que se puede señalar, sino más bien una mezcla compleja entre genética y ambiente. Es, sin duda, un rasgo hereditario, aunque eso no significa que los hijos de genios también lo sean. “50 por ciento de las diferencias en inteligencia se deben a la genética”, dice Robert Plomin, uno de los grandes investigadores en el tema. En sus estudios con niños adoptados ha observado que el CI de los hijos se acerca más al de los padres biológicos que al de los acogidos.
Foto: Srinivasa Ramanujan (1887-1920) / Sin formación en matemáticas y a pesar de su pobreza, a los 14 años recibió premios al mérito matemático. Al graduarse de bachiller en 1904, su profesor dijo que merecía más que la máxima nota. 
A pesar de lo anterior, los científicos no han podido encontrar cuál gen marca la genialidad. Identificaron más de 500, cuyo efecto combinado convierten a estas personas en fuera de serie, pero cada uno de ellos por aparte produce una influencia minúscula en ese resultado. Además, los genes tienen un peso, pero también juega un papel importante el ambiente, y ambas variables interactúan a veces de manera azarosa.
La genética da el plano y establece los límites, pero el ambiente determina hasta dónde se desarrolla la persona dentro de esos límites. La mejor comparación es la altura, un rasgo que también se hereda, pero que solo llega a todo su potencial si el niño come bien y hace ejercicio.
  • Hay factores que bajan el CI, como el poco yodo en la dieta, el plomo de la gasolina y las infecciones parasitarias. Pero otros no son tan obvios y, por ello, difíciles de identificar. Un estudio con gemelos hecho por Plomin mostró que, exceptuando los casos de abuso y negligencia, un ambiente familiar tiene un pequeño efecto en la habilidad cognitiva. Por eso no cree que el estilo de crianza importe tanto como la suerte: que un niño de estos crezca en un ambiente rico y estimulante como la Italia renacentista o en Silicon Valley hoy.

oto: Terence Tao (1975) / Este estadounidense mostró desde chico gran habilidad para los números. A los 9 años alcanzó 760 puntos en la sección de matemáticas de la prueba SAT, se graduó de su pregrado y maestría a los 16, y hoy, a sus 44, trabaja en UCLA.
Pero otros dicen que la casa importa. Terence Tao, de 44 años, uno de los matemáticos más relevantes ahora (asistía a cursos universitarios a los 9 años), tuvo en su niñez un espacio con libros y juegos, que ayudaron a desarrollar su mente curiosa. Los expertos han encontrado una correlación entre el número de palabras que los padres usan en casa hasta los 3 años, lo que indica que los hijos de aquellos que son universitarios pueden escuchar alrededor de 4 millones de palabras, muchas más que niños de escasos recursos. Un ambiente socioeconómico alto, por lo tanto, ayuda al genio a tener más oportunidades educativas. Pero al final, dice Plomin, “Son los factores idiosincráticos los que hacen la diferencia, como que un niño se enferme; pero aun en estas circunstancias, los genios tienden a regresar a su trayectoria genética”.


Muchos padres creen que sus hijos son fuera de serie, pero eso es amor. Los genios en realidad sobresalen por tres características básicas. La primera: empiezan a mostrar una sabiduría increíble en idiomas, matemáticas, música u otra materia, y progresan más rápida y fácilmente en ella que los de su edad. Un ejemplo es Wolfgang Amadeus Mozart, quien a los 5 años ya componía muy complejas obras musicales.

La segunda es que obtienen esa sabiduría por ellos mismos, sin necesidad de que sus padres pasen largas noches enseñándoles teoremas y fórmulas o notas musicales. Forzarlos a leer a Nietzsche no va a volver genio a un niño de 5 años, señalan expertos de Mensa, el club de los genios, pues sencillamente estos no se hacen. Por el contrario, ellos desde muy temprano parecen entender el mundo a su alrededor, nunca paran y siempre persiguen altos estándares. Por eso, Lyn Kendall, de Mensa en Gran Bretaña, dice que son determinados desde muy chiquitos. “Es como si pusieran a alguien de 18 en el cuerpo de un bebé”.
La tercera es que se obsesionan con un área de interés y, por tanto, sienten un afán por dominar esa materia. Es el caso del matemático Srinivasa Ramanujan, quien antes de cumplir 10 años, en noviembre de 1897, ya había pasado sus exámenes de primaria en inglés, geografía y aritmética, con las mejores calificaciones. A los 11 tenía el conocimiento matemático de un universitario, y a los 13, luego de leer un libro de trigonometría avanzada, descubrió teoremas sofisticados por su cuenta. Esa determinación es clave. “La diferencia entre dos físicos talentosos, uno de los cuales gana un Premio Nobel y el otro no, es su voluntad de triunfar”, dice Kendall.
Foto: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) / A los 5 años ya componía obras, y a los 6 tocaba el clavicordio, el violín y el clavecín. Tenía una memoria prodigiosa y una capacidad asombrosa para improvisar melodías.
Todo esto llenaría de orgullo a cualquier padre. Pero las investigaciones muestran que en las familias de genios hay mucha ansiedad y estrés. Los principales desafíos para los progenitores son cómo cultivar ese desarrollo intelectual y, a la vez, lidiar con el aspecto social de tener un niño de 9 años que no quiere jugar con otros de su edad, sino descubrir ecuaciones matemáticas.
Por esto, en muchas ocasiones son víctimas de bullying, como sucede con Adhara Pérez, la niña mexicana de 8 años con un CI de 162, mayor al de los genios Albert Einstein y Stephen Hawking, que tenían cada uno 160. Ella padeció burlas e intimidaciones en primaria por culpa de su evidente inteligencia para el cálculo y las matemáticas.
Estos niños sufren de desarrollo asincrónico, pues sus mentes mejoran rápidamente ciertas habilidades, como el control para aprender palabras nuevas, patrones y números. Pero no otras como las que controlan las emociones. El mismo Einstein decía que a pesar de ser tan famoso se sentía muy solo.
  • Ante esto, los padres se debaten entre cambiarlos a cursos superiores, con el riesgo de que tengan problemas de socialización, o dejarlos con los de su edad, con lo cual podrían perder esa capacidad de aprender más rápido. Los expertos aconsejan matricularlos en programas especializados para ellos, como los que ofrecen algunas universidades, donde pueden tomar clases con los grandes, pero también tener actividades sociales con menores de su edad.
La triste realidad es que no todos los niños genios brillan de adultos. Son superdotados perdidos que no se detectaron a tiempo y, en consecuencia, no tuvieron el estímulo ni la preparación en relaciones interpersonales para triunfar en estas condiciones. No es el caso de Simons, que se prepara para obtener su segundo título y ya piensa en su Ph. D. 
Nota;Documento publicado por Semana.com el día 1 de diciembre de 2019 de  gran Importancia para la Educación de Nuestros hijos.











martes, 9 de abril de 2019

Aprenda a cultivar nuevas neuronas para su cerebro Estudios demuestran que las neuronas pueden nacer toda la vida gracias a actividades sencillas.



Documento publicado el eltiempo.com


Neuronas

Siempre se ha conocido que la edad y algunos hábitos como el consumo de alcohol, ingerir una dieta inadecuada o los golpes en la cabeza pueden matar las neuronas del cerebro, tanto que el neurólogo Gustavo Castro dice que esto se traduce en pérdida de funciones e, incluso, de capacidades mentales que por lo general se consideran normales.
Sin embargo, no todo es muerte y destrucción dentro del cráneo humano, porque en los adultos también nacen neuronas nuevas, un fenómeno que Castro describe como neurogénesis.
Formación que sigue
José Esteban García, neurofisiólogo clínico, dice que durante muchos años se dio por cierto que el cerebro humano es un órgano que se desarrolla solo durante las primeras etapas de la vida y que al llegar a la adultez frena sus cambios y queda estático, y que los únicos cambios que se consideran posibles en el sistema nervioso están relacionados con pérdida de células.

Pero esto carece de rigor, dice el especialista, pues se ha demostrado que el cerebro se sigue formando una vez queda atrás la niñez, y se ha comprobado que en una zona llamada hipocampo (cerca de las cavidades en donde se aloja el líquido cefalorraquídeo) nacen neuronas que pueden aparecer en cualquier momento. Asimismo, que, un poco más maduras, pueden migrar hacia otras partes del encéfalo, “algo que para muchos continúa siendo inexplicable”, dice García.

Esto, en palabras de Castro, es la neurogénesis, que por ocurrir a nivel microscópico y de manera insensible es un fenómeno muy difícil de estudiar, y más en un cerebro vivo. “Aunque este proceso ocurre en personas adultas, aún no se sabe muy bien qué lo induce ni para qué sirve exactamente”, afirma Castro.

Frente a esto, García responde que este nacimiento celular tiene un papel muy importante en la llamada plasticidad cerebral, la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse a nuevas experiencias y cambiar con el tiempo.
De hecho, la médica rehabilitadora Olga Lucía Estrada asegura que en los procesos de recuperación de funciones después de daños cerebrales se cree que estas nuevas neuronas permiten los procesos de rehabilitación.

Por su parte, el psiquiatra Rodrigo Córdoba apunta que estas neuronas nuevas en el hipocampo al parecer mejoran la capacidad para relacionar el pasado y el presente de las personas y proporcionar capacidad para adaptarse mejor a un entorno nuevo, tomando como base situaciones anteriores.

En otras palabras, dice Córdoba, permiten que las experiencias pasadas sean algo así como predictoras del futuro, para lo cual el hipocampo juega un papel muy importante. “Es como tener en la memoria recuerdos que las neuronas nuevas retoman de manera útil, para la vida presente”, explica el psiquiatra.
Combinaciones infinitas
En el campo de la rehabilitación, sigue Estrada, la plasticidad cerebral permite combinaciones infinitas a partir de las señales que se envían unas a otras, en donde las neuronas nuevas compensan en gran medida las que se han muerto, lo que le da a los individuos la posibilidad de recuperar funciones como si fuera una adaptación a condiciones nuevas.

Pero García también señala que estas neuronas que nacen no sirven solo para procesar experiencias nuevas, porque, al parecer, también influyen sobre los cambios que puede experimentar un organismo en tiempo real.

Se ha visto, por ejemplo, que algunas situaciones pueden favorecer el nacimiento de neuronas, como el ejercicio regular y la exposición a entornos cognitivamente estimulantes, lo mismo que las conductas orientadas hacia objetivos concretos, factores que deberían ser reconocidos como amigables y ponerlos en práctica todas las personas y en todas las edades.

Castro concluye que en ese contexto también se ha visto que el estrés, la vida sedentaria y la privación del sueño frenan la aparición de neuronas nuevas.
Hasta los 90 años
Un estudio publicado esta semana en Nature Medicine confirmó que la creación de nuevas neuronas se mantiene hasta los 90 años, mucho más en una región especializada llamada giro dentado.

Estos hallazgos, dice Castro, abren una ventana de esperanza a personas con enfermedades como el alzhéimer y, además, permiten hacer pronósticos específicos y desarrollar técnicas para retrasar o prevenir males que afectan a millones de personas en el mundo.
Cómo ‘producir’ neuronas nuevas
  1. Dormir bien. El sueño en cantidades suficientes (no menos de siete horas diarias) condiciona la eliminación del cansancio y la tensión emocional, elementos que favorecen el bienestar cerebral.
  2. Ejercicio regular. La actividad física moderada (30 minutos diarios) estimula la síntesis de hormonas amigables que inducen el crecimiento celular.
  3. Menos estrés. Divertirse, separarse de actividades negativas y reír más promueven el crecimiento de nuevas conexiones neuronales y con ellas la repoblación celular, cuando esta sea deficiente.
  4. Aléjese de ambientes negativos. Las relaciones interpersonales gratas, la buena comunicación y los entornos amistosos requieren de condiciones adaptativas que empujan el nacimiento de nuevas células.
  5. Ambientes cognitivos saludables. Estimular la mente a través de la lectura, la diversión, escuchar música, la solución de problemas simples y estimular la memoria privilegian la aparición de nuevas células.
  6. Objetivos realistas. Las actividades orientadas hacia resultados concretos y alcanzables exigen procesos de adaptación frente a los cuales el cerebro a nivel del hipo campo responde con el nacimiento de nuevas neuronas.
  7. Por último. No hay que olvidar que estas recomendaciones son fáciles de seguir, pero que estimulan procesos automáticos muy complejos en su cerebro.


lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Qué es la dislexia y en qué consiste?


El pasado 8 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Dislexia, un trastorno de aprendizaje que afecta la lectura y escritura de cerca de un 15% de la población mundial. ¿De qué se trata?

Foto: iStock.
El Día Internacional de la Dislexia es una fecha dedicada a la concientización de este trastorno de aprendizaje, que afecta la capacidad de leer, deletrear, escribir y hablar en alrededor de un 15% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La conmemoración se lleva a cabo cada 8 de noviembre, con el fin de dar a conocer al mundo las características y los tratamientos de esta alteración. Algunas celebridades de la historia de la humanidad sufrieron este desorden como:  Leonardo Da Vinci, Thomas Edison, Pablo Picasso, Albert Einstein y Walt Disney.
Las personas que padecen de esta enfermedad manifiestan síntomas como problemas de ortografía y confusión de palabras; su forma de leer se caracteriza por omisiones, sustituciones, distorsiones, lentitud y déficit de comprensión.
La mayor parte de niños con dislexia tiene una inteligencia y visión normal. Pueden tener éxito en la escuela con ayuda de un tutor o de un programa de enseñanza especializado. El motivarlos también juega un papel importante.
De acuerdo con los especialistas de Mayo Clinic, la dislexia no tiene cura, pero la evaluación, diagnóstico e intervención temprana produce mejoras en la calidad de vida y aprendizaje.
Síntomas
Pueden ser difíciles reconocer los síntomas antes de que el niño vaya a la escuela, pero hay algunas señales que pueden indicar este problema, por ejemplo:
• Tardan en comenzar a hablar.
• Aprende palabras a un ritmo lento.
• El niño tiene problemas para formar palabras de forma adecuada, invierte los sonidos de las mismas o se confunde con las que suenan parecido (gato, pato por ejemplo).
• No recuerda bien las letras, números y colores. Y le es difícil aprender canciones infantiles o jugar juegos con rimas.
Cuando el menor alcanza la edad escolar, es posible que su profesor sea el primero en notar el problema y tenga estas señales: 
. Un nivel de lectura por debajo del esperado para la edad.
. Problemas para procesar y comprender lo que escucha.
. Dificultad para deletrear.
. No recuerda bien las secuencias.
. Trata de no realizar actividades relacionadas a la lectura. 
Dislexia en adolescentes y adultos 
Son similares a la de los niños, pero tienen algunos síntomas adicionales:
• Problemas para comprender bromas o expresiones que pueden no ser fáciles de entender, por ejemplo: "pan comido" que significa "fácil".
• Tardan más tiempo del habitual en completar tareas que conllevan leer o escribir
• Dificultad para resumir una historia.
• Problemas para aprender un idioma extranjero.
• Dificultad para memorizar.
• Dificultad para resolver problemas matemáticos. 
Causas
La dislexia puede causarse por herencia y está relacionada a ciertos genes que afectan la forma en que el cerebro procesa la lectura y el lenguaje.
También existen unos factores de riesgo que pueden promover su aparición como lo son:
• Antecedentes familiares de dislexia.
• Exposición a drogas, nicotina, bebidas alcohólicas o a una infección durante el embarazo, puede afectar el desarrollo del cerebro del feto.
• Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer.
Complicaciones
La dislexia trae consigo una serie de complicaciones:
• Una mala lectura genera problemas para aprender. Un niño con dislexia se encuentra con desventaja en la mayoría de las clases y le será difícil seguirles el ritmo a sus compañeros.
• Puede causar baja autoestima, problemas de conducta, ansiedad, agresión y retraimiento hacia la sociedad.
• Están expuestos a un mayor riesgo de sufrir trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y viceversa. Ello puede causar dificultar para mantener la atención y hace que sea más difícil tratar la dislexia.
nota:Documento Publicado en elespectador.com hoy.

jueves, 2 de noviembre de 2017

La importancia de la música para el desarrollo del cerebro

Documento publicado en Semana.com: Para tener en cuenta  y mejorar en nuestro proceso de aprendizaje.

SEMANA habló con John Iversen, neurocientífico de la Universidad de California en San Diego, quien con su equipo de investigación hizo un estudio con 200 niños que tocan música para determinar cómo impacta esta actividad en las redes neuronales.

Cómo estimular el cerebro con música

El cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. Se encarga de controlar y regular las funciones del cuerpo y a la vez es donde reside la mente y la conciencia. Este órgano tiene funciones vitales como respirar o regular el ritmo cardíaco y también otras que pasan desapercibidas como producir sueño, hambre e instinto sexual. Pero además tiene funciones como pensar, recordar o hablar.
Desde la ciencia existen numerosos estudios que buscan entender este órgano para conocer mejor al ser humano. Entre esas investigaciones hay una vertiente que busca la relación que tiene la música y el desarrollo del cerebro. Se ha comprobado ya que las personas que estudian música tienden a ser mejores en matemáticas, comprensión de lectura y confianza que los que no tocan ningún instrumento. También se ha demostrado que los músicos desarrollan capacidades de concentración, atención al detalle, persistencia y la autodisciplina, elementos que le sirven a una persona tanto en la música como en cualquier otro aspecto de la vida.
Los neurólogos Limb y Braun publicaron en 2008 un estudio en el que se mostraba cuáles partes del cerebro se activaban cuando un pianista de jazz improvisaba. Descubrieron que varias zonas de la red neuronal donde se desarrolla la creatividad se activaban. Entre ellas estaba el pensamiento creativo, que permite la producción de nuevas ideas para desarrollar o modificar algo. También implica la cooperación entre redes cerebrales asociadas al pensamiento espontáneo (donde están las costumbres y los hábitos), el control cognitivo (que permite regular nuestras emociones y nuestro comportamiento para seleccionar la información necesaria para hacer algo y la memoria semántica, que es una especie de almacén donde están los conocimientos sobre los significados de las palabras y las relaciones entre estos.
Imagen de la red neuronal que se activa al improvisar piano. Limb y Braun (2008).

En 2015 Nina Kraus, PhD en Neurología de la Universidad Northwestern y música amateur publicó un estudio en el que mostraba que hacer música puede ayudar a mejorar las respuestas del cerebro al sonido y puede agudizar el oído y las habilidades de lenguaje. Por lo tanto, entre otros beneficios, puede mejorar la habilidad de aprender un segundo idioma.
Y este año acaba de terminar Simphony, un estudio dirigido por el Neurólogo John Iversen, quien con su equipo de trabajo estudió por cinco años el desarrollo del cerebro de 200 niños que hacen música. Buscaban principalmente establecer cuánto del cerebro es tocado por la música, qué cambia en el cerebro cuando alguien toca música, cómo era el desarrollo de los estudiantes y sus habilidades académicas. SEMANA habló con él. 
SEMANA: ¿Cuál ha sido el mayor descubrimiento con Symphony?
J.I.: Simphony es parte del estudio PLING de la Universidad de California en San Diego. El objetivo es trazar el desarrollo de los cerebros de los niños. Fue un gran proyecto de cinco años y acabamos de recopilar los datos de más de doscientos niños, por lo que hasta ahora solo tengo algunas conclusiones básicas. El efecto principal de la música estaba en las mediciones de la función del lenguaje, donde los músicos eran mejores que los no músicos en la percepción y manipulación de los sonidos del lenguaje. Es un conjunto de datos muy grande y espero que, a medida que lo exploremos más profundamente, otros descubrimientos estén por llegar.
Es un tema interesante para pensar cuál es el papel de la ciencia en la defensa de la educación musical. Algunas personas pueden esperar que la ciencia presente una "prueba" final de que la música es buena para el cerebro, pero no estoy tan seguro. Ciertamente, aportaremos evidencias, pero muchos ya creen, en base a su propia experiencia, que la música es buena para los niños.
SEMANA: ¿Cuál es el gran objetivo que está resolviendo con su equipo de estudio?
J.I.: La mayor pregunta que esperamos resolver es comprender cómo aprender a hacer música puede afectar el crecimiento de diferentes partes del cerebro: ¿la música acelera la maduración de algunos circuitos? Luego, planeamos vincular los cambios en el crecimiento del cerebro con los cambios en las capacidades cognitivas y académicas del niño, según lo medido mediante pruebas. El objetivo más profundo es comprender cómo la individualidad de cada cerebro diferente conduce a la individualidad en las habilidades y desafíos de cada persona.
SEMANA: ¿Por qué la música es importante para el desarrollo del cerebro?
J.I.: Escuchar música, pero especialmente hacer música, requiere que muchos sistemas cerebrales trabajen juntos. Por eso consideramos que la música tiene el potencial de afectar positivamente el desarrollo del cerebro. Esto no significa que solo la música es importante para el desarrollo, ya que otras actividades también contribuyen su desarrollo. Pero la música es una de las actividades más completas para poner a funcionar sus redes neuronales. Además de las habilidades musicales, hay cada vez más pruebas de que la música, y de nuevo, especialmente aprender a tocar un instrumento, confiere beneficios duraderos a la capacidad de escuchar detalles finos del lenguaje, la capacidad de prestar atención y los beneficios de la autoestima, la eficacia, y confianza. Estas son habilidades que van más allá de la música.
SEMANA: ¿Hay algún género musical mejor para el cerebro que otro?
J.I.: Hace algún tiempo se decía que la música de Mozart era especial, y que escuchar música clásica podía hacerte más inteligente. Esto ha sido refutado ahora y resulta que cualquier música puede despertar el cerebro y conducir a un mayor rendimiento en algunas pruebas. No creo que un género sea mejor que otro, pero es de esperar que la intensidad de la búsqueda de habilidades de desempeño sea un factor importante. Realmente, no hay una sola cosa llamada ‘Música‘, pero los diferentes géneros tienen diferentes reglas y fortalezas. Los diferentes géneros le enseñarán cosas diferentes: los músicos clásicos pueden ser excelentes lectores, por ejemplo, mientras que los músicos de jazz pueden tocar de oído y ser excelentes improvisadores.

SEMANA: Si ya se ha probado que la música trae tantos beneficios, ¿por qué cree que en los programas escolares de varios países todavía no se le dé tanta importancia?
J.I.: Esto es una realidad y un problema en muchos países del primer y del tercer mundo. En los colegios parece que es más importante una clase de matemáticas que de música o arte. Y creo que estos estudios ayudan a dar luces a la comunidad de profesores sobre la importancia de replantear los currículos. También para que los padres apoyen y promuevan el hacer música de sus hijos. 
SEMANA: ¿Qué lo llevó a estudiar la relación entre la música y el cerebro?

John Iversen: Yo también soy músico y empecé a estudiar el cerebro en la universidad. Luego fue natural combinar estos dos intereses. Como baterista estoy fascinado por entender cómo el ritmo puede tener un efecto tan poderoso en las personas y cómo nuestro cerebro entiende los ritmos. Pero no soy el único, en general, múchos neurólogos usan la música para estudiar el cerebro porque es una herramienta que hace funcionar en el cerebro la memoria, la emoción, la percepción y la acción.


* Iversen estará en Colombia el 4 y 5 de noviembre en el encuentro el Cerebro Musical y el aprendizaje de STEAM un encuentro de más de 300 estudiantes de música y más de 250 invitados que tendrá como temática principal la relación que hay entre las disciplinas artísticas y el desarrollo cerebral. Entre los invitados también estará Ryugo Hayano, físico nuclear de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN)  y Presidente del Talent Education Research Institute (Asociación Internacional del Método Suzuki) y Marilyn O’ Boyle, enlace entre la Organización Suzuki de Las Américas con los programas de América Latina. Para participar en este evento, pueden hacerlo en www.elcerebromusical.com.      

domingo, 27 de agosto de 2017

Las siete claves para una buena educación


Documento publicado en : eltiempo,com(Domingo 27 de Agosto de 2017)  para nuestro Beneficio.


Michele DiPietro, autor del libro  ‘¿Cómo funciona el aprendizaje?’, estuvo en Colombia. Entrevista.

Claves para el aprendizaje

 
27 de agosto 2017 , 01:49 a.m.
¿Cómo aprenden los estudiantes? La respuesta a esta pregunta no solo la tienen los profesores. Y los padres de familia, primeros y continuos educadores de sus hijos, deberían planteársela con más frecuencia e intentar buscar nuevas respuestas. 

Guiados por ese interrogante y con el ánimo de descubrir cuáles son las claves a la hora de generar espacios de aprendizaje, el italoamericano Michele DiPietro y otros cuatro expertos en educación se embarcaron en una investigación que les permitió establecer los siete principios fundamentales para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Cada uno de los autores del ‘bestseller’ ‘Cómo funciona el aprendizaje’ tiene, en promedio, 24 años de experiencia en el mundo de la educación. DiPietro, líder de la investigación, es director ejecutivo del Centro de Excelencia en Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Estatal de Kennesaw, en Georgia (Estados Unidos) y es miembro del Consejo de Administración del Consorcio Internacional para el Desarrollo Educativo. 

Para construir este libro, los autores se basaron en investigaciones de distintas áreas del conocimiento tales como la neurociencia cognitiva, la psicología social y del desarrollo, la antropología, la demografía y los estudios del comportamiento y el aprendizaje organizacional. 

Con más de 60.000 copias vendidas, el libro se ha convertido en un éxito editorial en Estados Unidos. El Centro para la Excelencia Docente y la Editorial de la Universidad del Norte lo tradujeron al español por primera vez e invitaron al autor a Colombia. EL TIEMPO lo entrevistó.

Los libros de educación no suelen ser ‘bestsellers’, ¿por qué este fue tan bien recibido?

Creo que su éxito radica en el tono que utilizamos. Las investigaciones y los datos que citamos no contradicen su practicidad. El libro cuenta con sugerencias comprensibles y aplicaciones a las que profesores y padres de familia puede acceder. 

El libro se titula ‘¿Cómo funciona el aprendizaje?’, ¿cuál es la respuesta a esa pregunta?

Los expertos han ofrecido muchas respuestas a ese interrogante; algunas de ellas, a mi parecer, bastante equivocadas. Para contestarlo, nosotros recogimos las teorías que han sido sustentadas con mayor rigurosidad en los últimos 15 años, y desarrollamos algunos puntos prácticos para que el lector comprenda cómo funciona el aprendizaje. 

¿A qué se refieren esos puntos?

En síntesis, al clima social, emocional e intelectual del entorno educativo; al bagaje cultural y los saberes de los estudiantes; a la organización del conocimiento, a la motivación, y al conocimiento práctico. 

¿Y cómo funciona la enseñanza?

La enseñanza depende del nivel de comprensión que el educador tiene de los procesos de aprendizaje. Cuando los entiende, sus prácticas educativas son más adecuadas y eficaces. La enseñanza depende, en otras palabras, de cómo pensamos el aprendizaje y de cómo adquirimos, procesamos, analizamos, aplicamos y transmitimos la información. 

Los padres también son educadores. ¿Cómo les puede ayudar este libro a ellos?

Todas las teorías que se exponen se pueden aterrizar en la cotidianidad. El libro contiene sugerencias para resolver cuestiones tan básicas como motivar a un hijo a hacer sus deberes o a limpiar su cuarto. 

¿La educación va por buen camino?

El uso de la tecnología ha ampliado el acceso a la educación y ha abierto paso a nuevas formas de aprendizaje que nos obligan a preguntarnos ¿cómo están aprendiendo los estudiantes? ¿Cómo sabemos si lo están haciendo? Y si no están aprendiendo, ¿qué podemos hacer para que lo hagan?

Los principios
1. Reconocer los conocimientos adquiridos previamente

Los estudiantes llegan a sus clases con un bagaje de conocimientos, creencias y actitudes que pueden facilitar u obstaculizar el aprendizaje. Conocer sus raíces culturales permitirá integrar la información que se les proporciona con la que ellos ya poseen.

2. La forma en que los estudiantes organizan sus conocimientos influye en el proceso de aprendizaje y en la posterior aplicación de sus conocimientos

Los estudiantes construyen conexiones con la información que reciben. Si esas conexiones están correctamente organizadas y estructuradas, es probable que el aprendizaje sea mucho más efectivo y eficiente.

3. La motivación de los estudiantes determina, mantiene y orienta el aprendizaje

La motivación se ve afectada por al menos 3 elementos: las metas y expectativas de los estudiantes; la idea que ellos tengan respecto de su propia capacidad para aprender, y por sus experiencias emocionales frente al aprendizaje. El aprendizaje requiere, por tanto, una buena dosis de desafío, de seguridad y de diversión.

4. Para desarrollar su máximo potencial, los estudiantes deben adquirir habilidades, practicar para integrarlas a su comportamiento, y saber cuándo y cómo aplicar lo aprendido 

La práctica es indispensable no solo para entender los contenidos de las asignaturas, sino para asimilarlos de tal forma que, cuando se presenten situaciones reales fuera de la escuela, en otro contexto, el estudiante pueda aplicar sus conocimientos con agilidad.

5. Las prácticas dirigidas a metas, con la apropiada retroalimentación, mejoran la calidad del aprendizaje

Las prácticas deben tener objetivos identificables por el estudiante y un apropiado nivel de dificultad.

6. La capacidad que tiene el estudiante para desarrollarse depende del clima emocional, social e intelectual de su grupo y de su ambiente, e influye en su aprendizaje

El clima que crean los maestros en sus clases, al igual que los padres en sus casas, tiene importantes implicaciones para los estudiantes.

7. Para volverse capaces de dirigir su propio aprendizaje, los estudiantes tienen que aprender a autocriticar su desempeño y ajustar sus estrategias de estudio y práctica

Ningún aprendizaje escolar puede estar completo sin que el estudiante haya hecho suyo el hábito de aprender por su cuenta, y sin que sea capaz de dirigir ordenadamente su aprendizaje.

SIMÓN GRANJA
Redactor de EL TIEMPO