jueves, 2 de noviembre de 2017

La importancia de la música para el desarrollo del cerebro

Documento publicado en Semana.com: Para tener en cuenta  y mejorar en nuestro proceso de aprendizaje.

SEMANA habló con John Iversen, neurocientífico de la Universidad de California en San Diego, quien con su equipo de investigación hizo un estudio con 200 niños que tocan música para determinar cómo impacta esta actividad en las redes neuronales.

Cómo estimular el cerebro con música

El cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. Se encarga de controlar y regular las funciones del cuerpo y a la vez es donde reside la mente y la conciencia. Este órgano tiene funciones vitales como respirar o regular el ritmo cardíaco y también otras que pasan desapercibidas como producir sueño, hambre e instinto sexual. Pero además tiene funciones como pensar, recordar o hablar.
Desde la ciencia existen numerosos estudios que buscan entender este órgano para conocer mejor al ser humano. Entre esas investigaciones hay una vertiente que busca la relación que tiene la música y el desarrollo del cerebro. Se ha comprobado ya que las personas que estudian música tienden a ser mejores en matemáticas, comprensión de lectura y confianza que los que no tocan ningún instrumento. También se ha demostrado que los músicos desarrollan capacidades de concentración, atención al detalle, persistencia y la autodisciplina, elementos que le sirven a una persona tanto en la música como en cualquier otro aspecto de la vida.
Los neurólogos Limb y Braun publicaron en 2008 un estudio en el que se mostraba cuáles partes del cerebro se activaban cuando un pianista de jazz improvisaba. Descubrieron que varias zonas de la red neuronal donde se desarrolla la creatividad se activaban. Entre ellas estaba el pensamiento creativo, que permite la producción de nuevas ideas para desarrollar o modificar algo. También implica la cooperación entre redes cerebrales asociadas al pensamiento espontáneo (donde están las costumbres y los hábitos), el control cognitivo (que permite regular nuestras emociones y nuestro comportamiento para seleccionar la información necesaria para hacer algo y la memoria semántica, que es una especie de almacén donde están los conocimientos sobre los significados de las palabras y las relaciones entre estos.
Imagen de la red neuronal que se activa al improvisar piano. Limb y Braun (2008).

En 2015 Nina Kraus, PhD en Neurología de la Universidad Northwestern y música amateur publicó un estudio en el que mostraba que hacer música puede ayudar a mejorar las respuestas del cerebro al sonido y puede agudizar el oído y las habilidades de lenguaje. Por lo tanto, entre otros beneficios, puede mejorar la habilidad de aprender un segundo idioma.
Y este año acaba de terminar Simphony, un estudio dirigido por el Neurólogo John Iversen, quien con su equipo de trabajo estudió por cinco años el desarrollo del cerebro de 200 niños que hacen música. Buscaban principalmente establecer cuánto del cerebro es tocado por la música, qué cambia en el cerebro cuando alguien toca música, cómo era el desarrollo de los estudiantes y sus habilidades académicas. SEMANA habló con él. 
SEMANA: ¿Cuál ha sido el mayor descubrimiento con Symphony?
J.I.: Simphony es parte del estudio PLING de la Universidad de California en San Diego. El objetivo es trazar el desarrollo de los cerebros de los niños. Fue un gran proyecto de cinco años y acabamos de recopilar los datos de más de doscientos niños, por lo que hasta ahora solo tengo algunas conclusiones básicas. El efecto principal de la música estaba en las mediciones de la función del lenguaje, donde los músicos eran mejores que los no músicos en la percepción y manipulación de los sonidos del lenguaje. Es un conjunto de datos muy grande y espero que, a medida que lo exploremos más profundamente, otros descubrimientos estén por llegar.
Es un tema interesante para pensar cuál es el papel de la ciencia en la defensa de la educación musical. Algunas personas pueden esperar que la ciencia presente una "prueba" final de que la música es buena para el cerebro, pero no estoy tan seguro. Ciertamente, aportaremos evidencias, pero muchos ya creen, en base a su propia experiencia, que la música es buena para los niños.
SEMANA: ¿Cuál es el gran objetivo que está resolviendo con su equipo de estudio?
J.I.: La mayor pregunta que esperamos resolver es comprender cómo aprender a hacer música puede afectar el crecimiento de diferentes partes del cerebro: ¿la música acelera la maduración de algunos circuitos? Luego, planeamos vincular los cambios en el crecimiento del cerebro con los cambios en las capacidades cognitivas y académicas del niño, según lo medido mediante pruebas. El objetivo más profundo es comprender cómo la individualidad de cada cerebro diferente conduce a la individualidad en las habilidades y desafíos de cada persona.
SEMANA: ¿Por qué la música es importante para el desarrollo del cerebro?
J.I.: Escuchar música, pero especialmente hacer música, requiere que muchos sistemas cerebrales trabajen juntos. Por eso consideramos que la música tiene el potencial de afectar positivamente el desarrollo del cerebro. Esto no significa que solo la música es importante para el desarrollo, ya que otras actividades también contribuyen su desarrollo. Pero la música es una de las actividades más completas para poner a funcionar sus redes neuronales. Además de las habilidades musicales, hay cada vez más pruebas de que la música, y de nuevo, especialmente aprender a tocar un instrumento, confiere beneficios duraderos a la capacidad de escuchar detalles finos del lenguaje, la capacidad de prestar atención y los beneficios de la autoestima, la eficacia, y confianza. Estas son habilidades que van más allá de la música.
SEMANA: ¿Hay algún género musical mejor para el cerebro que otro?
J.I.: Hace algún tiempo se decía que la música de Mozart era especial, y que escuchar música clásica podía hacerte más inteligente. Esto ha sido refutado ahora y resulta que cualquier música puede despertar el cerebro y conducir a un mayor rendimiento en algunas pruebas. No creo que un género sea mejor que otro, pero es de esperar que la intensidad de la búsqueda de habilidades de desempeño sea un factor importante. Realmente, no hay una sola cosa llamada ‘Música‘, pero los diferentes géneros tienen diferentes reglas y fortalezas. Los diferentes géneros le enseñarán cosas diferentes: los músicos clásicos pueden ser excelentes lectores, por ejemplo, mientras que los músicos de jazz pueden tocar de oído y ser excelentes improvisadores.

SEMANA: Si ya se ha probado que la música trae tantos beneficios, ¿por qué cree que en los programas escolares de varios países todavía no se le dé tanta importancia?
J.I.: Esto es una realidad y un problema en muchos países del primer y del tercer mundo. En los colegios parece que es más importante una clase de matemáticas que de música o arte. Y creo que estos estudios ayudan a dar luces a la comunidad de profesores sobre la importancia de replantear los currículos. También para que los padres apoyen y promuevan el hacer música de sus hijos. 
SEMANA: ¿Qué lo llevó a estudiar la relación entre la música y el cerebro?

John Iversen: Yo también soy músico y empecé a estudiar el cerebro en la universidad. Luego fue natural combinar estos dos intereses. Como baterista estoy fascinado por entender cómo el ritmo puede tener un efecto tan poderoso en las personas y cómo nuestro cerebro entiende los ritmos. Pero no soy el único, en general, múchos neurólogos usan la música para estudiar el cerebro porque es una herramienta que hace funcionar en el cerebro la memoria, la emoción, la percepción y la acción.


* Iversen estará en Colombia el 4 y 5 de noviembre en el encuentro el Cerebro Musical y el aprendizaje de STEAM un encuentro de más de 300 estudiantes de música y más de 250 invitados que tendrá como temática principal la relación que hay entre las disciplinas artísticas y el desarrollo cerebral. Entre los invitados también estará Ryugo Hayano, físico nuclear de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN)  y Presidente del Talent Education Research Institute (Asociación Internacional del Método Suzuki) y Marilyn O’ Boyle, enlace entre la Organización Suzuki de Las Américas con los programas de América Latina. Para participar en este evento, pueden hacerlo en www.elcerebromusical.com.      

domingo, 27 de agosto de 2017

Las siete claves para una buena educación


Documento publicado en : eltiempo,com(Domingo 27 de Agosto de 2017)  para nuestro Beneficio.


Michele DiPietro, autor del libro  ‘¿Cómo funciona el aprendizaje?’, estuvo en Colombia. Entrevista.

Claves para el aprendizaje

 
27 de agosto 2017 , 01:49 a.m.
¿Cómo aprenden los estudiantes? La respuesta a esta pregunta no solo la tienen los profesores. Y los padres de familia, primeros y continuos educadores de sus hijos, deberían planteársela con más frecuencia e intentar buscar nuevas respuestas. 

Guiados por ese interrogante y con el ánimo de descubrir cuáles son las claves a la hora de generar espacios de aprendizaje, el italoamericano Michele DiPietro y otros cuatro expertos en educación se embarcaron en una investigación que les permitió establecer los siete principios fundamentales para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Cada uno de los autores del ‘bestseller’ ‘Cómo funciona el aprendizaje’ tiene, en promedio, 24 años de experiencia en el mundo de la educación. DiPietro, líder de la investigación, es director ejecutivo del Centro de Excelencia en Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Estatal de Kennesaw, en Georgia (Estados Unidos) y es miembro del Consejo de Administración del Consorcio Internacional para el Desarrollo Educativo. 

Para construir este libro, los autores se basaron en investigaciones de distintas áreas del conocimiento tales como la neurociencia cognitiva, la psicología social y del desarrollo, la antropología, la demografía y los estudios del comportamiento y el aprendizaje organizacional. 

Con más de 60.000 copias vendidas, el libro se ha convertido en un éxito editorial en Estados Unidos. El Centro para la Excelencia Docente y la Editorial de la Universidad del Norte lo tradujeron al español por primera vez e invitaron al autor a Colombia. EL TIEMPO lo entrevistó.

Los libros de educación no suelen ser ‘bestsellers’, ¿por qué este fue tan bien recibido?

Creo que su éxito radica en el tono que utilizamos. Las investigaciones y los datos que citamos no contradicen su practicidad. El libro cuenta con sugerencias comprensibles y aplicaciones a las que profesores y padres de familia puede acceder. 

El libro se titula ‘¿Cómo funciona el aprendizaje?’, ¿cuál es la respuesta a esa pregunta?

Los expertos han ofrecido muchas respuestas a ese interrogante; algunas de ellas, a mi parecer, bastante equivocadas. Para contestarlo, nosotros recogimos las teorías que han sido sustentadas con mayor rigurosidad en los últimos 15 años, y desarrollamos algunos puntos prácticos para que el lector comprenda cómo funciona el aprendizaje. 

¿A qué se refieren esos puntos?

En síntesis, al clima social, emocional e intelectual del entorno educativo; al bagaje cultural y los saberes de los estudiantes; a la organización del conocimiento, a la motivación, y al conocimiento práctico. 

¿Y cómo funciona la enseñanza?

La enseñanza depende del nivel de comprensión que el educador tiene de los procesos de aprendizaje. Cuando los entiende, sus prácticas educativas son más adecuadas y eficaces. La enseñanza depende, en otras palabras, de cómo pensamos el aprendizaje y de cómo adquirimos, procesamos, analizamos, aplicamos y transmitimos la información. 

Los padres también son educadores. ¿Cómo les puede ayudar este libro a ellos?

Todas las teorías que se exponen se pueden aterrizar en la cotidianidad. El libro contiene sugerencias para resolver cuestiones tan básicas como motivar a un hijo a hacer sus deberes o a limpiar su cuarto. 

¿La educación va por buen camino?

El uso de la tecnología ha ampliado el acceso a la educación y ha abierto paso a nuevas formas de aprendizaje que nos obligan a preguntarnos ¿cómo están aprendiendo los estudiantes? ¿Cómo sabemos si lo están haciendo? Y si no están aprendiendo, ¿qué podemos hacer para que lo hagan?

Los principios
1. Reconocer los conocimientos adquiridos previamente

Los estudiantes llegan a sus clases con un bagaje de conocimientos, creencias y actitudes que pueden facilitar u obstaculizar el aprendizaje. Conocer sus raíces culturales permitirá integrar la información que se les proporciona con la que ellos ya poseen.

2. La forma en que los estudiantes organizan sus conocimientos influye en el proceso de aprendizaje y en la posterior aplicación de sus conocimientos

Los estudiantes construyen conexiones con la información que reciben. Si esas conexiones están correctamente organizadas y estructuradas, es probable que el aprendizaje sea mucho más efectivo y eficiente.

3. La motivación de los estudiantes determina, mantiene y orienta el aprendizaje

La motivación se ve afectada por al menos 3 elementos: las metas y expectativas de los estudiantes; la idea que ellos tengan respecto de su propia capacidad para aprender, y por sus experiencias emocionales frente al aprendizaje. El aprendizaje requiere, por tanto, una buena dosis de desafío, de seguridad y de diversión.

4. Para desarrollar su máximo potencial, los estudiantes deben adquirir habilidades, practicar para integrarlas a su comportamiento, y saber cuándo y cómo aplicar lo aprendido 

La práctica es indispensable no solo para entender los contenidos de las asignaturas, sino para asimilarlos de tal forma que, cuando se presenten situaciones reales fuera de la escuela, en otro contexto, el estudiante pueda aplicar sus conocimientos con agilidad.

5. Las prácticas dirigidas a metas, con la apropiada retroalimentación, mejoran la calidad del aprendizaje

Las prácticas deben tener objetivos identificables por el estudiante y un apropiado nivel de dificultad.

6. La capacidad que tiene el estudiante para desarrollarse depende del clima emocional, social e intelectual de su grupo y de su ambiente, e influye en su aprendizaje

El clima que crean los maestros en sus clases, al igual que los padres en sus casas, tiene importantes implicaciones para los estudiantes.

7. Para volverse capaces de dirigir su propio aprendizaje, los estudiantes tienen que aprender a autocriticar su desempeño y ajustar sus estrategias de estudio y práctica

Ningún aprendizaje escolar puede estar completo sin que el estudiante haya hecho suyo el hábito de aprender por su cuenta, y sin que sea capaz de dirigir ordenadamente su aprendizaje.

SIMÓN GRANJA
Redactor de EL TIEMPO

domingo, 18 de junio de 2017

La batalla para controlar la inteligencia emocional de los niños




Estudiosos proponen a padres y tutores trabajar en opciones distintas para solucionar los problemas
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Inteligencia emocional
Fuente:eltiempo.com (
Hace unas semanas, el país se sorprendió con un video en el que se ve a un funcionario de la campaña cívica Poder del Cono, en Bogotá, enfrascado en una riña de puños y patadas con un motociclista que se rehusó a mover su moto mal parqueada.
Escenas como esa son el pan de cada día y muchos piensan que la forma más efectiva de resolver los problemas es con agresividad. Un asunto cultural de siempre, que ahora, gracias a las redes sociales, sale a la luz pública. La intolerancia pareciera ser la norma. 

Por eso, académicos y estudiosos le han puesto la lupa a esta problemática y proponen a los formadores, padres y tutores recurrir prontamente a la educación de la inteligencia emocional, como una opción distinta y acertada para solucionar las dificultades. 

De acuerdo con Rafael Bisquerra, coordinador del grupo de investigación en orientación psicopedagógica de la Universidad de Barcelona y autor del texto ‘Educación emocional y competencias básicas para la vida’, muchos de los problemas que afectan a la sociedad actual (consumo de drogas, violencia, prejuicios étnicos, etc.) tienen un fondo emocional.

“Se requieren cambios en la respuesta emocional que damos a los acontecimientos para prevenir ciertos comportamientos de riesgo –asegura el experto–. Una respuesta a esta problemática debe ser la educación emocional”.

Los investigadores Scales y Leffert, del Instituto de Investigación de Minneapolis, caminan por la misma línea. 

En uno de sus estudios, aseguran que hay evidencia de que es menos probable que los jóvenes con mayor bienestar personal (se sienten competentes y apoyados) se impliquen en comportamientos de riesgo y, al mismo tiempo, es más seguro que procuren mantener buena salud, buen rendimiento académico, cuidar de sí mismos y de los demás, y superar adversidades.

Ana Rita Russo, directora y fundadora del programa Desarrollo Psicoafectivo y Educación Emocional Pisotón, de la Universidad del Norte, explica que es necesario que los niños aprendan a expresar sus emociones, se conozcan a sí mismos y desarrollen herramientas y habilidades sociales para la resolución de los conflictos. 

Y es que el problema no es menor. En el caso colombiano, las riñas, el homicidio y el suicidio figuran entre las principales causas de muerte (luego de las dos primeras que son las enfermedades del corazón y los accidentes cerebrovasculares).

Puede sonar muy obvio, pero esto significa que no se les está dando una correcta solución a los conflictos. Y esta conducta está siendo repetida de generación en generación, especialmente porque no se da el ejemplo. 

Es muy común que quien insulta a otro lleve consigo de la mano a su hijo; entonces, el niño ve cómo su padre agrede al vecino y repite esta conducta.

Y lo que es peor, en palabras de Russo: “El niño abandonado se termina convirtiendo en un abandonador, o el niño maltratado se termina convirtiendo en maltratador, o el abusado, en abusador”.

Expresar emociones
Por eso es clave guiar a padres, niños y maestros para que desde la primera infancia se facilite la expresión de emociones, el conocimiento de sí mismo y el manejo adecuado de conflictos a través de técnicas lúdico-educativas como el cuento, el psicodrama, el juego y el relato vivencial, asegura Russo.

Para esta psicóloga, desarrollar estas capacidades sirve para enfrentar situaciones como el matoneo y sobreponerse a los problemas.

En la teoría del programa que Russo estructuró se reconoce el desarrollo de las emociones como un proceso que evoluciona y siempre está abierto, además, que se construye a partir de los cambios biológicos del ser humano y las experiencias vividas.

De acuerdo con Russo, los momentos evolutivos se dan en un constante transcurrir de experiencias en las que las muestras de amor por parte de los padres, alimentación y sentimientos de protección generan la posibilidad de ir construyendo una visión positiva en el niño de lo que constituye su ambiente.

Esta construcción psíquica del entorno ayudará a soportar las decepciones que evolutivamente se sufren en la adaptación a la realidad.

Mientras que, por el contrario, cuando las experiencias son negativas, se reactivan las experiencias dolorosas con sentimientos de insatisfacción y abandono que llevan a repeticiones de actuaciones compulsivas con tendencias negativas.

Diferencias con los padres
Los padres, maestros y docentes deben conocer que dentro del proceso de desarrollo emocional es normal que aparezcan las mal llamadas emociones negativas, como la rabia, los celos, los miedos, las ansiedades, y cuando empiezan a surgir lo importante es aprender a regularlas. Básicamente, desarrollar lo que ahora se denomina inteligencia emocional, según explican los expertos.

Aunque ese término había sido usado por otros psicólogos, fue Daniel Goleman quien, en su libro ‘Inteligencia emocional’, le dio fama. Según su definición, “es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

La psicóloga Ana Rita Russo explica que hay un problema en las generaciones actuales y es que fueron criadas bajo la represión. Es decir, los padres actuales fueron criados, en su gran mayoría, bajo la ley del miedo hacia sus padres porque les podían pegar o agredir. Pero ahora, los padres son permisivos.

“Padres, muéstrenles a sus hijos qué está bien y qué no. No hay que recurrir al golpe, sino a la palabra. Pero está bien negarles algunas cosas”, aconseja la experta y pone como ejemplo la pataleta. 

El padre o la madre se desesperan cuando su hijo se tira al suelo a llorar. El padre está cansado, acaba de llegar del trabajo, le da una palmada y le dice que está castigado por tres meses. 

El niño se detiene por miedo, pero no interioriza qué hizo mal, así que la próxima vez es probable que vuelva a hacer el escándalo.

¿Qué debe hacer el padre? Primero, entender que actuó mal al pegarle al niño, pero, según dice la experta, los seres humanos no son perfectos y por más regulados que sean, a veces se salen de sus casillas. 

Eso, claro, no justifica la violencia. Pero ya que sabe que actuó mal, se debe acercar al niño y decirle que no estuvo bien lo que hizo, pero que el contenido del castigo se mantiene, es decir, yo me equivoqué al pegarte y gritarte, pero tú actuaste mal. Y continuar: los dos meses y 29 días de castigo fueron una exageración, pero hoy sí lo vas a estar.

Según Russo, los padres y los maestros deben darles el ejemplo a los niños de la autorregulación para que ellos lo interioricen. Y una forma de hacerlo es solucionar con ellos a través del diálogo los problemas que se presenten.

SIMÓN GRANJA MATIAS 
Redactor de EL TIEMPO

domingo, 14 de mayo de 2017

Uso de Ipad frena el desarrollo del lenguaje en bebés

Documento publicado en semana.com para tener en cuenta en nuestros hogares.



Mucho iPad, pocas palabras

Una investigación realizada con varios bebés menores de 3 años concluyó que exponerlos al iPad antes de que cumplan 2 años frena su desarrollo del habla y el lenguaje. El trabajo, hecho por expertos de la Universidad de Toronto y el Hospital para Niños Enfermos de la misma ciudad, en Canadá, mostró que por cada media hora que los pequeños pasan frente a las pantallas aumenta 49 por ciento el riesgo de sufrir un retraso en esta etapa del desarrollo. Los bebés que pasaban más tiempo con las tabletas tuvieron dificultades para decir frases de tres o cuatro palabras, normales para su edad. Los autores presentaron el estudio en el Encuentro Académico de Sociedades Pediátricas, en San Francisco, California.


El primer síntoma del alzhéimer

Un estudio hecho por varios centros de investigación en Reino Unido para prevenir el alzhéimer reveló que perder la capacidad de ubicarse o sentirse perdido en un entorno conocido sería la primera señal de riesgo de padecer esta forma de demencia. Un ejemplo claro es la profesora de lingüística de la película Siempre Alice, interpretada por la actriz Julianne Moore, quien sale a trotar y se extravía en un terreno familiar. “Esa escena muestra a la perfección la pérdida de la habilidad de navegar”, dice Karen Ritchie, coautora del estudio. Advertir este síntoma a tiempo sirve para tratar la enfermedad en etapas tempranas y crear conciencia, pues no es un mal exclusivo de personas de la tercera edad como la mayoría piensa. Los expertos también recalcan la importancia de cambiar el estilo de vida para prevenir este mal, lo que se traduce en hacer ejercicio habitualmente, comer bien y evitar el cigarrillo.

La verdad oculta de la sal

La mayoría cree que una dieta rica en sal provoca mayor sensación de sed. Pero dos estudios publicados en la revista The Journal of Clinical Investigation contradicen esa creencia. La nueva evidencia sugiere que los altos niveles de este mineral no generan sed sino que serían claves para bajar de peso porque una alta ingesta de sal hace que el cuerpo gaste más energía y queme más calorías, un hallazgo que sorprendió a muchos especialistas. La mala noticia es que la sal en exceso puede causar otros problemas metabólicos como diabetes tipo 2, osteoporosis y pérdida de masa muscular. En conclusión, los riesgos de consumir en exceso sal son innegables, pero a la luz de este nuevo estudio su proceso metabólico es más complejo de lo que se pensaba.

¿Caerá la Estación Espacial?

El futuro de la Estación Espacial Internacional (ISS) está en entredicho, pues aunque tiene asegurada su financiación hasta 2024 mantenerla más allá comprometería los fondos para fortalecer la misión a Marte. Eso ha hecho que científicos de la Nasa empiecen a planear cómo esta estación, del tamaño de una cancha de fútbol, regresaría. Se prevé que los módulos más grandes, los tanques de combustible y otros componentes generarían una bola de fuego al ingresar en la atmósfera y que sus residuos caerían en el océano Pacífico. Pero hay otras posibilidades como desmantelarla y rescatar algunos elementos valiosos que regresarían a la Tierra, previa consulta con el gobierno ruso, que maneja varias secciones. También existe la posibilidad de abrir este centro de investigación al turismo y a vuelos comerciales espaciales a partir de 2020. Según Ellen Stofan, jefe científica de la Nasa, hay planes de construir una estación espacial más ambiciosa en la órbita de la Luna.

domingo, 29 de enero de 2017

Sin estímulos, el cerebro infantil se daña

Una mirada a nuestro computador cerebral, "Nuestra hermosa maravilla".

Neuronas tienen periodos críticos para alcanzar desarrollo. Activarlas a tiempo es definitivo.


Hablarles, acariciarlos, sacarlos a pasear y jugar con ellos es esencial.


“Las experiencias y estímulos que recibe el cerebro en las primeras etapas de la vida, incluso en la uterina, determinan la formación de las vías biológicas, que no solo influyen en el aprendizaje y el comportamiento, sino en la salud integral en todo el ciclo de la vida”, dice el pediatra de la Universidad Nacional Vladimir Muñoz.
En la comprensión de este proceso es necesario saber que el cerebro está formado por miles de millones de neuronas que tienen el mismo código genético de todas las células del cuerpo, pero necesitan, desde que se forman, de la información que reciben por las vías sensoriales –como el tacto, el oído y la visión– a fin de consolidar su funcionamiento. Sin embargo, algunas tienen un periodo definido para lograrlo. “La genética les da a las neuronas la posibilidad de desarrollarse, pero esto no es posible si no se estimulan”, manifiesta el pediatra.

De acuerdo con la siquiatra Olga Albornoz, las investigaciones neurofuncionales han permitido comprobar que muchas partes del cerebro son más ‘plásticas’ de lo que se creía y su proceso de ‘esculpido’ debe iniciarse desde el primer día del nacimiento o antes para que se logren conexiones con otras partes del cerebro. “Hay que entender que esto no solo repercute en el desarrollo sicomotor, sino que dota al organismo de herramientas, incluso para prevenir enfermedades e infecciones”, apunta.
Pero lo más importante de estos hallazgos, explica el neurólogo Gustavo Castro, es que muchas de estas conexiones que permiten habilidades a todo nivel se conforman durante las edades tempranas y son más difíciles de desarrollar o de cambiar en la vida adulta. De ahí que se hable de periodos críticos para el desarrollo del cerebro.
David Hubel y Torsten Weisel, ganadores del Premio Nobel de Medicina en 1982, confirmaron que la falta de estímulos sensoriales luminosos del mundo exterior en los primeros meses de vida impide que se desarrollen las neuronas de la corteza cerebral occipital encargadas de la visión y que pasado este tiempo, así haya estímulos suficientes, la vista infantil no será normal.
También se ha confirmado que las neuronas de la corteza temporal, responsables de interpretar las señales del oído, se desarrollan bajo un modelo similar al de la visión y cuentan con una especie de plazo para alcanzar su máxima función. “El problema es que el desarrollo de las neuronas auditivas es imprescindible para la formación del lenguaje y muchas veces el estímulo de estas estructuras empieza tarde, cuando ya no hay mucho que hacer”, sentencia la médica rehabilitadora Olga Lucía Estrada.
Se ha comprobado, sostiene Estrada, que los niños nacen con la habilidad para interpretar sonidos en cualquier idioma y a los 6 meses de edad, aproximadamente, pierden esta capacidad y consolidan las bases del lenguaje materno; también se sabe que entre los cero y los 5 años pueden adquirir con facilidad un segundo idioma y después de los 10 años esta condición se pierde rápidamente.
“Es claro que si un infante es expuesto a interacciones verbales permanentes y claras entre su primero y tercer año, adquiere habilidades sólidas en el lenguaje, además de las herramientas necesarias para un desempeño escolar que se consolida, más o menos, a los 9 años”, asegura Albornoz, y agrega que este periodo crítico debe tenerse en cuenta en todos los planes de atención a la niñez.
Años claves
Janellen Huttenlocher, siquiatra de la Universidad de Chicago, demostró que las conexiones sinápticas (conexiones neuronales) entre las diferentes áreas del cerebro tienen una elevada potencialidad en los primeros seis años de vida y su densidad aumenta proporcionalmente con los estímulos externos de diferente origen (visuales, auditivos, táctiles, olfativos o gustativos), siempre y cuando estos sean ordenados, regulares y bien estructurados.
“La respuesta del cerebro a estas experiencias le permite desarrollar funciones muy complejas, entre las que están las superiores, como el lenguaje, la cognición, el razonamiento y el comportamiento”, dice el neurólogo Castro, quien también afirma que lo más interesante de estos hallazgos es que esta “densidad sináptica” disminuye a los 14 años y con esto la capacidad de adquirir con facilidad las habilidades que no se alcanzaron a esta edad.
Esta pérdida de la densidad y la cantidad de las conexiones cerebrales es resultado del poco uso o de estímulos escasos, asegura Donald Hebbel, neurocientífico canadiense. “Úsenlas o piérdanlas”, afirma, e insiste que la intensidad de uso de las vías neuronales determina mayor fuerza y durabilidad de las funciones del cerebro.
Y en el movimiento...
Los humanos inician sus movimientos cuando el feto tiene siete semanas y alcanzan su pico entre las semanas 15 y 17. A partir de ese momento, también se empieza la conexión entre todas las áreas del cerebro que controlan dichos movimientos, creándose una relación permanente que existirá entre el cerebro y la capacidad de moverse en las personas.
Según el investigador William Greenough, de la Universidad de Illinois, esta relación debe fortalecerse, y encontró que los dos primeros años de vida son el periodo crítico para que el movimiento estimule la formación de todos los circuitos neuronales que impulsan el desarrollo de otras funciones.
“Una gran cantidad de estímulos útiles para las neuronas son extraídos del mundo cuando el niño se mueve y, por el contrario, una restricción en la actividad inhibe de manera significativa la formación de estas conexiones y, de paso, el desarrollo cerebral”, comenta Greenough.
Es por esto que, en palabras de la especialista Estrada, el juego y todas las actividades que induzcan movimiento en los niños desde el nacimiento son elementos infaltables en la crianza y deben ser garantizados por padres y cuidadores de manera permanente.
Política de Estado
Los aportes de las investigaciones son tan sólidos que, de acuerdo con la siquiatra Olga Albornoz, la estimulación adecuada a los niños desde el nacimiento, al igual que la instrucción para aplicarla a todo nivel, deben ser parte de una política sanitaria integral y obligatoria. “Si un país quiere tener niños sanos y aptos para la vida, debe privilegiar su desarrollo cerebral a partir de programas de estimulación” temprana.
“Si el cerebro de un niño no se estimula de manera adecuada, los perjuicios impactan en toda la sociedad”, concluye Albornoz.
Dos alertas
Está demostrado que un estrés prolongado predispone a enfermedades como la hipertensión y la diabetes y afecta el sistema de defensas del organismo, con lo cual se aumenta la vulnerabilidad ante infecciones de todo tipo. También se evidenció que el estrés prolongado desencadena atrofia neuronal en áreas vinculadas con la memoria y el aprendizaje. En el mismo sentido, un estudio hecho en Nueva Zelanda demostró que el maltrato en la primera década de la vida predispone a la depresión y al deterioro cognitivo en la edad adulta.
Por el contrario, investigaciones con animales encontraron que el tacto y el contacto permanente con las crías en las primeras etapas de la vida favorecen el desarrollo de habilidades para el aprendizaje y para enfrentarse a la competencia y mejora las defensas.
CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO